Más de tres mil estudiantes de la región ya son parte del programa “Contrapeso, Salud Nutricional”

• Controlar el avance de la malnutrición infantil, y eventualmente disminuir el sobrepeso y la obesidad son los principales objetivos de la iniciativa que la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) lleva a cabo en 70 establecimientos educacionales de la región.

Durante el último año, el aumento de peso entre las y los estudiantes de Chile ha llegado a cifras preocupantes. Según las cifras del último Mapa Nutricional que anualmente elabora la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), más de la mitad de los escolares del país presenta malnutrición por exceso, y 4 de cada 10 alumnos de prekínder, kínder y primero básico con obesidad padecen de obesidad severa.

La situación en la Región de Coquimbo no es distinta a la nacional, ya que casi el 53% de los estudiantes tienen malnutrición por exceso. Es por eso que el director regional de Junaeb, William Gutiérrez, junto a otras autoridades llegaron hasta el Colegio Cristóbal Colón, para ver el proceso de implementación del programa Contrapeso: Salud Nutricional. La iniciativa se lleva a cabo en 70 establecimientos educacionales de la región, ubicados en las comunas de Coquimbo, La Serena y Vicuña, llegando a más de 3 mil estudiantes de pre kínder, kínder y primero básico.

El programa, que también se implementa en las regiones de Aysén, Araucanía y Biobío, se orienta a frenar la obesidad en las y los escolares, aplicando un robusto modelo de intervención que supone evaluaciones nutricionales, exámenes de laboratorio y consultas con especialistas que brinden un tratamiento personalizado a cada estudiante.

La obesidad es una patología que afecta a los niños desde múltiples aristas, repercutiendo incluso en su aprendizaje. Es por eso que este programa busca entregar tanto a las niñas y niños como a sus familias, las bases y herramientas para poder tener una vida saludable que permita modificar los hábitos y así frenar el sobrepeso. Trabajar con cada niño y niña de manera individual, tomando en cuenta su entorno, permitirá mejores resultados”, explicó el director regional de Junaeb, William Gutiérrez.

El programa, que no tiene costo para los niños y niñas que requieran intervención, contempla consultas con especialistas, exámenes de laboratorio y controles de seguimiento, además de espacios de orientación a la familia, de manera que el plan sea diseñado a la medida de las necesidades de cada estudiante, e involucre a su entorno en el proceso para asegurar adherencia al tratamiento. En ese sentido, se realizan charlas y sesiones de ayuda a cargo de psicólogos y especialistas que ayudan a los padres a definir los alimentos más adecuados según el etiquetado, cómo realizar celebraciones ricas, entretenidas, atractivas y saludables.

Nosotros trabajamos con las familias de manera online, ellos hicieron la medición antropométrica y todo lo relacionado con el tamizaje. Las familias han estado muy presente y mostrando su compromiso con este programa”, sostuvo Angélica Bravo, directora del colegio Cristóbal Colón de Coquimbo.

Por su parte, Verónica Maturana, apoderada de Ignacia Morata, alumna del colegio Elena Bettini de La Serena, señaló que “el cambio que ha tenido Ignacia en la alimentación e incorporar la actividad física nos ha ayudado muchísimo, lo que se ha visto reflejado en los exámenes. Estoy muy contenta con todo el personal que atendió a mi hija y el equipo de Junaeb, ya que mi hija en todo este proceso ha tenido muchos cambios emocionales positivos”.

Atención Integral

El modelo de intervención es multidisciplinario y personalizado para cada estudiante. En una primera etapa se realiza un tamizaje de prediagnóstico a cargo de una nutricionista especialista en el área infanto-juvenil, y en caso de que se observen condiciones de obesidad, es derivado a atención médica. En esta segunda consulta, que realiza un médico, se procede a un examen físico y una revisión de la historia familiar, para determinar si se requieren exámenes de laboratorio, los que se encuentran incluidos en el programa y buscan determinar si hay otras patologías.

Finalmente, se realiza un control y seguimiento nutricional, donde se evalúan hábitos alimenticios, de actividad física, sueño y otros que podrían influir en la condición del paciente. Además, desde el inicio del programa, y a lo largo de éste, se contemplan distintas acciones educativas, con el objetivo de sensibilizar al grupo familiar y comunidad escolar sobre la importancia de mantener estilos de vida saludables.

Con el objetivo de disminuir los tiempos de espera y poder contar con un mejor flujo de información, cada región cuenta con un prestador asociado. En el caso de Coquimbo, Zumavida es el encargado de realizar los diagnósticos y consultas, mientras que en caso de aquellos niños y niñas que requieran exámenes de sangre, éstos son evaluados por el laboratorio Analyzer.